(Viernes 30 de Agosto - TRASNOCHE/ Rumbo 9 de julio 80)

SINOPSIS:
Marcos Wainsberg es un boxeador retirado. El día que planea reconciliarse con su ex novia, aparece en su casa su primo Hugo, con la camisa manchada de sangre. Obviamente está en problemas y arrastrará a Marcos a un torbellino de acción y comedia mientras intentan sobrevivir al día más absurdo de sus vidas.
Dirección: Nicanor Loreti Guión: Nicanor Loreti, Nico Galvagno Fotografía: Claudio Sabino Beiza Edición: Martín Blousson, Nicanor Loreti Dirección de arte: Sandra Iurcovich Sonido: Seba González Música: Mauro García Barbe Producción: Hernán Findling, Nicanor Loreti, Nico Galvagno Compañía productora: Boikot Films, Películas V Intérpretes: Juan Palomino, Sergio Boris, Luis Aranosky, Vic Cicuta, Leandro de la Torre
Una película fundacional
Con la ultraviolencia explícita como marca, Diablo se permite explorar un estilo de humor negro salvaje que es muy común en el off del cine argentino, pero que difícilmente accede al circuito comercial, como es el caso ahora. Por Juan Pablo Cinelli
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-27240-2012-12-06.htmlVamos al punto: Diablo es una película con varios aciertos, algunos puntos flojos e influencias evidentes. Si eso fuera todo lo que hubiera para decir de ella, podría concluirse que se trata de una película buena, con lo justo. Pero sucede que es mucho más que la mera enumeración de sus virtudes y defectos. Diablo es una película quizá fundacional, un umbral y un piso para toda una movida de cine subterráneo e independiente que comenzó a gestarse a mediados de los ’90, cuando un grupo de amigos adolescentes grababa películas de zombies por las calles de Haedo, provincia de Buenos Aires. O quizá un poco antes, cuando un grupo más amplio se juntaba a hablar del cine que les gustaba en el local del famoso videoclub bizarro Mondo Macabro; o después, en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. O cerca de eso, con la aparición de la revista La cosa, idea del hoy exitoso productor de cine Axel Kutchevasky.
O tal vez haya que viajar hasta fines de los ’70, cuando todos esos chicos eran nenes de verdad y se pasaban los sábados enteros frente a la tele, mirando primero los Sábados de superacción en Canal 11 y a la noche, por Canal 13, las imperdibles películas del ciclo Viaje a lo inesperado, presentadas primero por el impecable Narciso Ibáñez Menta, y más tarde por el quasimodesco Nathan Pinzón. Entonces, si Diablo representa en términos inmediatos el debut cinematográfico del periodista y guionista Nicanor Loreti, en términos de industria representa el primer emergente notorio de un grupo de artistas que hace tiempo se vienen formando en el cine como juego y oficio, antes que como ejercicio académico. Puede decirse que Diablo de Nicanor Loreti marca la mayoría de edad de lo que ya ha sido mencionado como Cine Independiente Fantástico Argentino (CIFA).Con la ultraviolencia explícita como marca, Diablo se permite explorar un estilo de humor negro salvaje que es muy común en el off del cine argentino, pero que difícilmente accede al circuito comercial. Sin preocuparse demasiado por la lógica ni la verosimilitud del relato y sus giros, Loreti se concentra en desarrollar y coreografiar el absurdo, sobrecargando el ambiente de personajes con el único propósito de llevar las cosas al extremo, en busca de determinados efectos de violento slapstick.
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